POSTPANDEMIA Y MUJER – LA RECESIÓN LABORAL FEMENINA

Lic. Lucía M. collado
Consultor en Comunicación y Comportamiento  Humano
lcolado@valorempresario.com

Contexto

Observando el impacto de la crisis laboral desencadenada por la pandemia de Covid-19 en los puestos ocupados por mujeres y por hombres; encontramos divergencias respecto de otras crisis en donde el empleo de los hombres se vio perjudicado dando lugar a fenómenos denominados en ese momento como “cesiones masculinas”.

   En 2020 quienes fueron más perjudicadas han sido las mujeres en sus espacios laborales, a lo que algunos analistas internacionales nombraron como “recesión femenina” o “Shecession”.

En los siguientes párrafos analizaremos las causales de este fenómeno, los comportamientos familiares y las disposiciones generales acerca de las cuarentenas; la sumatoria de estos factores nos permitirá visibilizar esta problemática que dejará secuelas muy profundas en políticas sobre igualdad de género.

“La crisis provocada por el  COVID-19 podría hacer retroceder a las mujeres media década”.

El escenario durante la Pandemia

     En Marzo de 2020, la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género presentaba un Comunicado en donde se visibilizaba la frágil situación de la Mujer en el Mercado Laboral de Argentina. En el escrito se establecía que las mujeres en nuestro País:

  • Tienen menor nivel de actividad económica (48%) que los varones (71%), dado que las tareas del hogar compiten con el trabajo por un salario.
  • Realizan el 76% de las tareas domésticas y de trabajos no remunerados, dedicando a esa tarea un promedio de 6,4 horas diarias.
  • Ganan menos que sus pares, la brecha salarial promedio es del 28%
  • Las mujeres menores de 29 años superan el 23% de las tasas de desempleo.
  • Entre los jóvenes que “Ni trabajan, ni estudian”, más del 65% son mujeres madres.
  • Sólo 2 de cada 10 trabajadores en el Sector de Industria son mujeres.

El impacto de las decisiones políticas sobre Aislamiento y Distanciamiento Social

La pandemia de Covid-19 llegó a producir cambios profundos en nuestra Sociedad, exacerbando aún más las inequidades de las mujeres en su relación con el trabajo y el acceso al empleo.

   La necesidad de tomar decisiones críticas y abruptas de aislamiento como el cierre de jardines maternales y cambio a la modalidad educativa virtual; produjo una modificación en la organización familiar y en el cuidado infantil.

   El impedimento de contar con la asistencia de algún familiar o persona contratada para el cuidado de los menores, generó durante el 2020 una carga adicional en el trabajo doméstico de los miembros de la familia.

    La cotidianeidad se vio alterada con un nuevo orden, responsabilidades compartidas y nuevos retos que debieron enfrentar las trabajadoras en cuarentena.

La sobrecarga laboral – los dos empleos

   La flexibilidad ofrecida por algunos empleadores, como la reducción horaria, turnos rotativos o el trabajo remoto, no contribuye a que las mujeres equilibren un doble turno de cuidado de la familia y su empleo; más aún si se trata de madres que son el principal sostén de la familia.

Las mujeres todavía son quienes asumen en mayor medida, el trabajo no remunerado en su hogar. Ante el cierre de centros educativos e instituciones, tuvieron que enfrentar no sólo el cuidado de niños y niñas, sino también la asistencia de familiares y adultos mayores. Esta situación de gran desgaste físico y emocional produjo que algunas mujeres decidieran posponer su carrera profesional.

    No hay estudios que indiquen que biológicamente las mujeres están “naturalmente” preparadas para realizar las labores de cuidado con mejores resultados que los varones; como si se tratase de un mandato social, culturalmente se ha instalado este sesgo inconsciente en el imaginario colectivo.

   Lamentablemente no suele haber discusión ante una situación en donde se debe decidir qué miembro de la familia debe realizar las labores de la casa. Estudios demuestran que las mujeres dedican al menos 6 horas diarias de su tiempo a estas tareas, en tanto que sus pares varones apenas invierten un poco más de una hora en labores del hogar.

Composición del Empleo de Mujeres en las Empresas:

   Las Mujeres ocupan el 70% de los puestos de trabajo en Empresas de Servicios y Comercio.

   La actividad en las empresas de Servicios se vio fuertemente comprometida durante la Pandemia al ser consideradas como “no esenciales”. Empresas de Turismo, Hotelería, Indumentaria, Belleza, Espectáculos, Servicios del Hogar, Educación, Guarderías Maternales; se vieron impedidas de poder trabajar; dejando a empresas y trabajadoras en una situación muy delicada.

   Debemos sumar que en esos sectores existe una cantidad importante de trabajadoras informales, que se vieron perjudicadas no solo por la pérdida de su fuente de trabajo, sino también porque no pudieron acceder a mecanismos a cesantías o retiros voluntarios, protegiendo parte de sus ingresos hasta el retorno de su actividad laboral.

   El acceso al mercado de trabajo solía ser en momentos prepandémicos, más o menos estable para ambos géneros (52% varones, 48% mujeres): a medida que se asciende en la escala jerárquica, la participación de las mujeres va disminuyendo, llegando a tener a una participación de menos del 7 % en puestos directivos.

Otra brecha de género: el Teletrabajo

El impacto de la pandemia en el mercado de trabajo ha sido significativo, hubo empresas que pudieron continuar con su modalidad de trabajo, con una reducción del personal y consecuente disminución salarial. Otras empresas se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas definitivamente; mientras que un grupo de instituciones pudieron reorganizarse para continuar sus operaciones por turnos, con la modalidad de trabajo remoto o teletrabajo.

   Entre los teletrabajadores se observa un nuevo tipo de brecha de género: en las mujeres que pudieron conservar su empleo de manera remota y dedican tiempo al cuidado de niños en sus hogares, se observa una disminución en la productividad laboral, en comparación con sus pares varones.

Consecuencias a mediano y largo plazo:

  • Agotamiento físico y mental de las mujeres: disminución del rendimiento laboral.
  • Las mujeres que acceden a una reducción horaria corren el riesgo de ver disminuidos sus salarios y perder beneficios previsionales.
  • Tomar una licencia sin goce de haberes, involucra un retroceso en sus carreras.
  • Limita sus oportunidades profesionales y ambiciones de desarrollo a futuro.
  • Estudios demuestran que las mujeres que retornan al trabajo después de un año de licencia perciben menos salarios que aquellas que continuaron en carrera.

Conclusiones:

La igualdad de género es beneficioso para la economía y para sociedad, y hoy se requiere de una toma de decisiones crítica para reestablecer ese equilibrio.

   Las empresas no deben permitir que sus mujeres líderes dejen la fuerza laboral.

    Estadísticamente son las mujeres quienes impulsan las políticas de inclusión y de género en sus empresas, favorecen la incorporación de pautas culturales y logran la fidelización de sus equipos de trabajo con mayor eficiencia que los varones.

    Hoy debemos prestar atención a la realidad de las mujeres trabajadoras para la instauración de políticas de igualdad en un mercado laboral postpandémico, hasta que volvamos a una nueva normalidad continuaremos desempeñándonos en entornos virtuales. Es probable que esta experiencia permita virar hacia un sistema mixto entre presencial y trabajo remoto. La crisis produjo un aprendizaje rápido, abrupto y práctico; los empleadores están apreciando los ahorros de necesitar menos los espacios de oficinas.

   El primer desafío con el que se debe lidiar es con la reinstauración del sistema de cuidado infantil. El resquebrajamiento del sistema educativo donde el cursado virtual de los niños menores debe producirse en presencia de un adulto; persona que debe realizar su trabajo remoto en el mismo espacio compartido por los otros miembros de la familia y debe lidiar con el mantenimiento de la casa; es realmente una tarea desafiante.

   Es probable que más las mujeres que los hombres se vean afectados en las futuras búsquedas de empleo, el primer factor será por los sesgos inconscientes instaurados que impedirán que ante igualdad de capacidades se opte por contratar a un varón, otro factor será porque varias mujeres decidirán buscar un empleo a tiempo parcial o se retirarán del mercado laboral para continuar con el cuidado de su familia. Se profundizará la brecha salarial de género que se venía observando desde antes de la pandemia.

    Las mujeres más perjudicadas son aquellas que estaban desempleadas desde antes de la pandemia, requerirán de capacitación e inversión para que logren reinsertarse en el Mercado Postpandémico. Durante la crisis del Covid-19 se impulsaron grandes desarrollos informáticos y automatizaciones, esas mujeres han quedado excluidas también de las transformaciones producidas en los últimos 2 años.

   Para finalizar, las políticas de igualdad de género deberán tratarse como Políticas de Estado y con un real compromiso de la comunidad empresaria. Tal parece que la Pandemia del Covid-19 vino a blindar mucho más el “techo de cristal” que estaban logrando romper nuestras mujeres líderes en Argentina.

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